Un clásico de las repostería británica, los scones tienen su origen en Escocia. Suelen acompañar el té abiertos al medio y untados con dulces varios. Muy versátiles, se les puede incluir en la masa pasas de uva, frutos rojos, dátiles, queso o lo que se desee.

Ingredientes
- 225 gr de harina leudante
- 25 gr de azúcar
- 100 ml de leche
- 75 gr de manteca fría
- pizca de sal
- 1/2 cucharadita de té de polvo de hornear
- 2 huevos (a tratar por separado)
Preparación
- Tamizar la harina con la sal y el polvo de hornear y mezclar con el azúcar
- Agregar la manteca fría y arenar, usando la punta de los dedos para la manteca se mezcle bien con los secos

- Batir uno de los huevos y agregarlo
- Agregar la leche de a poco y mezclar con una cuchara hasta lograr la consistencia óptima
- Armar el bollo de masa con las manos. No amasar. Unir hasta que la superficie del bollo quede lisa
- Estirar la masa con las manos, no usar palo de amasar. Dejarla de unos 2,5 cm de alto

- Harinar el aro y cortar (sin girar el aro)
- Colocar en asadera y pintar con el otro huevo (también batido) con un poco de leche. No pintar los bordes para que no frene el crecimiento

- Precalentar el horno a 200/220º C
- Dejar reposar media hora para que el gluten afloje y el scone no quede compacto
- Poner al horno por unos 10 a 15 minutos
- Dejar enfriar y degustar. Saben mejor si se los consume en el día. Si sobran, congelar.

